La Orientación Escolar y Laboral, una disciplina muy práctica

ORIENTACIÓN ESCOLAR Y LABORAL, UNA DISCIPLINA MUY PRÁCTICAActuaciones pedagógicas, diversificación curricular, necesidades educativas especiales, programas de garantía social, planificación familiar, transversalidad, apoyo educativo, situaciones de riesgo social, programas de prevención, inserción y actuación, comportamientos disruptivos, información laboral y un sinfín de expresiones ligadas al término “orientación” nos hace reflexionar sobre la complejidad de una realidad social en la que el éxito de los planes didácticos viene garantizado por un enfoque multidisciplinar de la realidad escolar.

Podríamos entender varias vertientes a la hora de definir la Orientación Escolar. Por un lado, se encontrarían todas aquellas actuaciones encaminadas a ofrecer al alumnado experiencias educativas significativas en la medida de sus posibilidades, con las adaptaciones y la puesta en marcha de programas compensatorios, complementarios y afines a sus deficiencias psíquicas, sensoriales, motrices, cognitivas y lingüísticas. De otro lado, se agruparían las medidas correctoras destinadas a paliar los efectos de actitudes y hábitos indeseables ya  adquiridos por el alumnado en contextos de socialización primarios. E igualmente podríamos incluir un último bloque que englobaría la perspectiva sociolaboral donde las acciones irían proyectadas desde una óptica de descubrimiento de capacidades, destrezas y habilidades tendentes a definir un perfil profesional característico de acuerdo a preferencias, gustos, rasgos y madurez particulares.

En definitiva, un Departamento de Orientación debe coordinar sus intervenciones de modo que los distintos órganos unipersonales, colegiados, familias y los propios discentes intervengan en un plan de trabajo conjunto donde se propongan líneas de cooperación y enriquecimiento que valore en su justa en medida, los contextos existentes y mejore la calidad  educativa de los mismos.

Si bien es cierto que no son las mismas las funciones del Psicopedagogo que las del Tutor o las del Coordinador de Ciclo, presentan responsabilidades similares en cuanto a convertirse en observadores directos de cuanto acontece en el aula. Como tutora debo utilizar los instrumentos valorativos precisos que me hagan registrar comportamientos, inquietudes, conceptos en sus diversas modalidades, información cedida por los familiares y profesionales relacionados con la vida cotidiana de cada escolar. Por ejemplo, la eliminación de una conducta agresiva, la adquisición de hábitos como la lectura o el control de esfínteres, el absentismo injustificado, la inserción del alumnado extranjero o la intervención en caso de lenguas de contacto requieren de un diagnóstico y una ayuda específica, centrada y personalizada, a veces, muy cuestionada por la ratio que tenemos en los centros y la gran demanda de tan sólo un pedagogo o psicólogo en plantilla.

Después tenemos la rama de orientación ocupacional, donde el alumnado con cierta edad que ya superó académicamente hablando cuantos contenidos se estipularon conforme a su nivel de desarrollo psicoevolutivo, nos solicita ayuda a la hora de elegir la opción más adecuada a su vocación, capricho, necesidad, satisfacción o, simplemente, adjudicación al penúltimo, que no último por las posibilidades formativas que aún le quedarán, tramo de su currículo estudiantil. ¿Cómo orientar laboralmente?, ¿Qué vías se siguen?

El mercado de trabajo, sus ofertas, posibilidades y limitaciones han de quedar claramente definidas, pues del rigor y la objetividad desprendidas hacia el alumnado dependerá probablemente su elección o no. Criterios tales como salida laboral, respaldo familiar, sueldo fijo, coste mínimo de matrícula y materiales, beca atractiva, tradición ocupacional-familiar, etcétera, suelen ser los más habituales y considerados en el momento en que los jóvenes  (aún indecisos sobre qué les gusta, a qué quieren dedicarse o qué quieren seguir haciendo), reflexionan sobre sus ideales e intentan tomar la que será, sin duda, una de las grandes decisiones que marcará el rumbo de los siguientes años. ¿El adolescente elige su futuro laboral, se lo marcamos, les informamos o realmente encauzamos unas vías en detrimento de otras cuando optamos por ayudarles?

Al margen de intereses sociales, políticos o ideales adversos, nuestra intención no debiera ir más allá de informar sobre las múltiples categorías laborales que hoy existen en lo que a dedicaciones se refiere. No olvidemos que el término de una etapa educativa lleva consigo el inicio de otra y cambios significativos para quienes la vivencian. Realizar la Selectividad, asistir a la Universidad, decantarse por un Ciclo Formativo o terminar en un Centro de Formación preguntando por Cursos para Desempleados sin titulación previa son situaciones de una misma realidad a la que hacer frente y abrir nuevas opciones formativas para nuestros jóvenes. Es, en este momento, cuando la Orientación Laboral cobra especial sentido al cubrir las expectativas profesionales de los alumnos en temas de acceso, opciones formativas, información necesaria, elementos todos previos a las nuevas incorporaciones a Facultades, Centros de Formación Específicos, etcétera.

Para concluir, pensemos que se han abierto muchas opciones a la hora de prepararse para una vida laboral plena y satisfactoria, se trata de que los alumnos adquieran responsabilidad y decisión conforme a criterios propios forjados no en base a la experiencia personal, claro está, pero sí a la comunicación fluida con los profesionales que podemos ayudarles en este aspecto. En el otro aspecto comentado, podemos deducir que a cuanto orientación escolar y atención a las nee del alumnado sigue habiendo mucho por hacer, contando siempre con los tutores, familiares, especialistas sanitarios y demás personal con los que podamos establecer líneas de actuación conjuntas.

Por M.ª Carmen Moreno

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