¿Se imparte “Educación Sexual” en los centros educativos?

como enseñar educacion sexual1Títulos periodísticos como “El 11% de las adolescentes que abortan lo hacen por segunda vez”, “Casi la mitad de los jóvenes tienen relaciones sexuales sin protección”, “No hay comunicación sexual entre padres-hijos”, “Desde el Instituto se da información y se orienta pero la práctica, cada vez más temprana, es otra cosa” , “La educación sexual impartida desde 1970 no ha conseguido ninguno de sus objetivos”, “Se sigue anulando las diferencias sexuales entre ambos sexos”, etc., podemos oír y ver frecuentemente en los medios de comunicación.

Si pensamos un poco sobre este tema de carácter transversal en el currículo educativo junto a las de Educación Vial, Educación Ambiental, Educación para el Consumidor y el Usuario, Educación para el Ocio y Tiempo Libre, Educación para la Paz y la Convivencia, Educación para la igualdad de oportunidades y otras materias afines, podemos constatar que, hasta la fecha, hemos venido dando prioridad a la prevención de enfermedades y embarazos no deseados. 

Sin embargo, la Educación Sexual es algo más. Constituye un proceso formativo, constante y dinámico que promueve el desarrollo integral del ser humano, incluye el cuidado del propio cuerpo de forma saludable, las relaciones con los demás, el afecto, la personalidad, valores de amistad, cariño, solidaridad, amor, respeto a los derechos entre hombres y mujeres. Podríamos decir que, por un lado, el niño aprende esa dimensión biológica que todos conocemos (sexo genético, hormonal, genital, somático, cerebral) y por otro, su aspecto psicosocial (identidad sexual y de género, normas, costumbres, tradiciones, religión, leyes, valores, conductas y sentimientos). Ambas se complementan y debemos enseñar estrategias educativas para evitar por ejemplo, discriminaciones de género, promoviendo aprendizajes vicarios sanos y responsables, desmitificando estereotipos, explicando las diferentes teorías, evitando los tabúes innecesarios, hablándoles, en definitiva, con naturalidad a los chavales de todo cuanto nos pidan o creamos conveniente según etapas evolutivas.

Todo eso nos va ayudar a dar respuesta a las curiosidades sexuales que se plantean en todas las edades. La sexualidad se vive de muchas maneras, el bebé, el niño, el joven, el adulto, el anciano, todos la sienten y la expresan sin atender a demasiadas razones más que a las biológicas y psicosociales, de ahí su naturalidad y espontaneidad. La prohibición y el oscurantismo conceptual no llevan más que a la sensación morbosa de hacer justamente aquello que nos apetece sin importar las consecuencias, esto sí es educable.

Si realizamos un ejercicio de introspección hacia nuestra infancia seguramente recordaremos esas conductas sexuales infantiles que un día tuvimos, por ejemplo, los juegos simbólicos (niño-niña, médicos, padre-madre…), los contactos corporales (besos, caricias, exploración del cuerpo de los padres…), las manifestaciones de autoestimulación, las exhibiciones, las observaciones de relaciones sexuales adultas, las preguntas agotadoras sobre características físicas del sexo opuesto, el sonrojo de la chica o del chico al tratar estos temas en tal asignatura, las primeras sensaciones sexuales en la pubertad y un largo etcétera.

Así, podemos matizar que la educación sexual se inicia desde que nacemos a partir de los valores y las pautas morales que nos transmiten en nuestra familia y en todos los ámbitos de socialización primaria, es decir, colegios, grupos de iguales, amigos, sociedad, medios de comunicación, web y publicidad. Con la escolarización el niño amplía, complementa y ensaya lo aprendido en el seno familiar.

¿Qué contenidos de Educación Sexual podríamos transmitir a todas las etapas educativas? Actualmente, según legislación educativa vigente, principios psicopedagógicos y didácticos, se intentan desarrollar aspectos conceptuales, procedimentales y actitudinales relacionados con la anatomía y fisiología de los aparatos genitales masculino y femenino, el proceso de reproducción humana, las enfermedades de transmisión sexual (ETS), la familia, los elementos éticos, los factores emocionales y psicológicos del sexo, la paternidad y maternidad responsable –uso de anticonceptivos, preservativos– y las prácticas sexuales respetuosas para con uno mismo y la sociedad.

Cierto es que, dependiendo de la etapa evolutiva en que se encuentre el niño o la niña, se le otorgan prioridad a unos contenidos sobre otros. Pero, a groso modo, los objetivos se centran en descubrir, conocer y controlar progresivamente el propio cuerpo, formándose una imagen positiva de sí mismos, valorando sus capacidades y limitaciones de acción y expresión, adquiriendo hábitos básicos de salud y bienestar, además de actuar de forma cada vez más autónoma desde la seguridad afectiva y emocional y por último, establecer vínculos fluidos de relación con los adultos y sus iguales respondiendo a las necesidades de afecto.

Yo, como maestra ¿qué metodología desarrollaría en mi aula? Pues aquella que me facilite una relación coeducativa, usando materiales no estereotipados, sin esquivar el tema, dando explicaciones razonables y adaptadas a su capacidad, no limitándome a los aspectos biológicos o de transmisión de información, incluyendo la educación sexual dentro del trabajo globalizador y de proyectos integrales que lleve a cabo con los grupos de edades, haciendo que conozcan su cuerpo, se cuiden y respeten las diferencias, sin olvidar, por supuesto, la implicación de las familias en este planteamiento transversal.

Por experiencia sabemos que la mayoría de los padres desean hablar francamente de sexualidad con sus hijos aunque muchos sienten que no se encuentran preparados para hacerlo, inseguridades, miedos, vergüenza, tabúes, mitos, creencias dogmáticas, religiones, expectativas no reales, fundadas en sus propias experiencias les llevan a marcar una barrera comunicativa para con los jóvenes adolescentes que se inician en sus prácticas sexuales precoces.

Como padre o madre ¿expreso los valores familiares que deseo inculcar a mi hijo o hija? Es importante que me informe sobre la mejor forma para hablarle sobre la sexualidad, que conlleva la explicación de los principios morales que rigen las relaciones entre hombre y mujer, algo que difiere en los distintos contextos sociales. La cultura de la virginidad en la chica de etnia gitana hasta el matrimonio, el compromiso de la unión en pareja, la planificación familiar adecuada, el respeto a la homosexualidad, la legislación del aborto, la explotación sexual, la situación laboral de una mujer embarazada, son ejemplos clarificadores y a debate constantemente. Cuando la información sexual llega al joven a través de extraños se corre el riesgo de que sea chocante e incluso desequilibrada.

Cuentos, textos escolares diversos, videos, programas televisivos, juguetes, adornos, vestidos, videojuegos, Internet, personajes influyentes, padres, hermanos, educadores y amigos, presentan la realidad con fuertes impresiones y curiosidades para las que, a veces, no están preparados espiritual, emocional y psicológicamente. De todo lo comentado hasta ahora, deducimos que la Educación Sexual no sólo es necesaria, sino que se hace imprescindible desde edades tempranas antes de que se inicien las primeras relaciones sexuales entre los jóvenes, debemos educarles, guiarles, orientarles y responder a sus inquietudes, adelantarnos, promover conversaciones al tipo, hablar de este tema al igual que hacemos con el resto de tópicos, si queremos que confíen en los adultos y podamos disfrutar con ellos de los distintos momentos que atraviesan en sus vidas.

Entre todos les ofreceremos oportunidades de experiencias de aprendizaje sexual y compensaremos las desigualdades de origen diverso, entre las que provienen de prejuicios sexistas. Ahora, nos quedamos con el análisis que realiza la Organización Mundial de la Salud, OMS: “Los programas de educación sexual deberían iniciarse tempranamente, ser específicos para cada edad y constituir una actividad continua de promoción de la salud durante los años escolares. Empezarán en la familia, con los niños en edad preescolar y estarán en conexión con la escuela”. 

Por M. ª Carmen Moreno

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